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Máquina de escribir utilizada para mecanografiar el llamamiento a la «huelga de febrero»

Una de las máquinas de escribir utilizadas para mecanografiar el llamamiento a la «huelga de febrero», en este caso por Coba Veltman, ama de casa de Ámsterdam.

Panfletos
Coba estaba afiliada al Partido Comunista de Holanda. Poseía la máquina de escribir desde antes de la guerra. En mayo de 1940, el partido le entrega también un mimeógrafo para confeccionar panfletos.

Agresiones dirigidas contra los judíos
A principios de 1941, algunos afiliados al NSB, el pequeño partido nazi holandés, empezaron a agredir a judíos en Ámsterdam. Los integrantes de las WA, los grupos de asalto uniformados del NSB, marchaban por las calles de Ámsterdam. En los bares colgaban carteles con la leyenda «no se admiten judíos» y causaban destrozos en el viejo barrio judío.

Peleas
Jóvenes judíos y no judíos formaban grupos de asalto para defenderse. Se produjeron peleas callejeras, en las que un miembro de las WA, Hendrik Koot, resultó tan gravemente herido que falleció pocos días después. En represalia, los alemanes cerraron el barrio judío herméticamente durante un tiempo.

Restaurar el orden
Se instauró un Consejo Judío, cuyo objeto era ayudar a restaurar el orden. Sin embargo, unos días después del entierro de Koot, una patrulla alemana que inspeccionaba una heladería judía sufrió un ataque con amoníaco.

Primeras redadas
Los alemanes aprovecharon los incidentes para organizar sus primeras redadas dirigidas contra los judíos: los días 22 y 23 de febrero de 1941, 425 jóvenes judíos fueron detenidos, sometidos a malos tratos y conducidos a centros de detención en carros de combate. Muchos vecinos de Ámsterdam reaccionaron conmocionados.

Huelga de protesta
El entonces prohibido partido comunista hizo un llamamiento a participar en una huelga de protesta. El martes 25 de febrero, los tranvías no salieron de las estaciones y en la ciudad todo el mundo se percató de que algo sucedía. La huelga fue un éxito. Cada vez más empresas se adhirieron a ella. Los huelguistas marchaban en masa por las calles.

Detenida
Coba Veltman participó en la confección de panfletos para llamar a la huelga. El segundo día de huelga, salió a distribuirlos en persona y acabó detenida.
Su hijo relata:
«Los agentes de policía eran buena gente. Le quitaron el bolso, y cuando se lo devolvieron, contenía un solo panfleto, con lo que pudo declarar que otros se lo habían dado.»

Ravensbrück
Con todo, Coba no consiguió que la liberasen, pero posteriormente sobreviviría al campo de concentración de Ravensbrück.