Cuando a finales de octubre de 1944 los alemanes cortaron las comunicaciones telefónicas regulares, la organización clandestina CID estableció conexiones directas entre sus centralitas, soldando los cables unos a otros.
Teléfonos antiguosPara estas conexiones directas se utilizaban teléfonos antiguos, sin discos.
En la sede del CID en Utrecht disponían de cuatro de estos aparatos. A través de esta oficina, el príncipe Bernardo de Holanda logró contactar con la cúpula de la resistencia armada, el ejército clandestino conformado a partir de septiembre de 1944 sobre la base de varios grupos de resistencia armados.
Crece la resistencia Durante el último invierno de la guerra, la resistencia siguió creciendo a pesar de la opresión. La huelga ferroviaria imposibilitaba el transporte por tren, lo que resultó en la creación de servicios de mensajería por bicicleta. También el teléfono pasó a desempeñar un papel importante en los contactos clandestinos.
Compañía telefónicaUn grupo de técnicos de la compañía telefónica nacional se encargó de establecer las comunicaciones fuera de la red convencional de teléfonos.